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Años antes de que mi trayectoria profesional se encauzara hacia el mundo de la salud, ya me resultaban llamativos los comportamientos y actitudes que humanizan la atención sanitaria: acciones aparentemente prescindibles para prestar una buena asistencia desde el punto de vista técnico. Sin embargo, todos sabemos que determinadas actuaciones del profesional que van más allá de la praxis correcta y aplicación adecuada de la técnica tienen el poder de reconfortar al paciente. No sabría clasificarlos como cuidados intangibles o invisibles o, simplemente, como una actitud empática. Porque no podemos olvidar que la persona ingresada se siente especialmente vulnerable tanto por la enfermedad como por el hecho de encontrarse en un medio extraño como es un hospital.

Probablemente debido a esta fijación por reivindicar que la atención sanitaria se presta entre personas, me ha gustado tanto la iniciativa de SueñOn, proyecto que tiene como objetivo facilitar el descanso de las personas hospitalizadas. Está impulsado por enfermeras, lógico por otra parte cuando es el profesional más cercano y que más horas pasa junto al paciente. Nadie mejor que una enfermera para conocer las necesidades de la persona ingresada y las circunstancias que le impiden una estancia hospitalaria lo más confortable posible.

Aunque bien podría tratarse de una iniciativa bienintencionada de las enfermeras de la planta de un hospital concreto, que resultaría igualmente plausible, una de las fortalezas de SueñOn es su carácter de proyecto de ámbito nacional, coordinado por la Unidad de Investigación en Cuidados de Salud del Instituto de Salud Carlos III (Investén-isciii). Destacable al igual que su orientación hacia gran parte de la sociedad: sanitarios, gestores y pacientes.

En suma, SueñOn propone una serie de medidas de fácil implantación (apagar luces innecesarias, bajar el volumen de las alarmas de monitores, hablar en voz baja…), que transformen la actividad enfermera  en respetuosa con el sueño y el descanso del paciente hospitalizado. E incluye, como característica fundamental, que la evidencia científica señale las acciones modificables para evitar la disrupción del sueño: luz, ruido y organización de cuidados.

Ojala que siga aumentando el número de adhesiones a SueñOn, que suma ya más de 2.000 entre grupos de investigación, asociaciones, entidades -incluido el Colegio de Enfermería de Navarra– y profesionales. Y ojalá que sirva de ejemplo para la puesta en marcha de otras iniciativas enfermeras en beneficio del paciente que, en definitiva, prestigian también a la profesión.

 

Javier Irurtia
@javierirurtia
Responsable de comunicación de @Coenav.
Delegado de @anisalud en Navarra.

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